martes, marzo 31, 2009

Correspondencias...





En un intento un tanto marciano de transgredir los límites que desafortunadamente nos marcamos los dibujantes de tebeos, estoy inmerso en un trabajo que, de dar frutos, puede ser realmente interesante. 

Una serie de correspondencias, cartas tebeísticas, con la artista Mireia Pérez. Misivas sin dirección que se van respondiendo a partir de la inmediatamente anterior y que van configurando un viaje desde las entrañas hacia ninguna parte. 

Qué haremos con ello, aún no se sabe. De momento, pensamos sacarlo en formato fancine para el Saló, pero no hay nada seguro.

Seguimos trabajando...

miércoles, marzo 25, 2009

Post 90: El traje del emperador




Sin el dibujo no soy. Es así de simple y de sencillo. He intentado durante años encontrarme y es ahora, finalmente, cuando empiezo a descubrirme. 

Hace seis meses mi vida cambió radicalmente: se rompió mi matrimonio, finalicé mi primera novela gráfica, me mudé de Sabadell a Barcelona, empecé a trabajar en el estudio Mariscal y toda una serie de piezas de hasta mi entonces vida, se desmoronaron a ritmos diferentes, unas con rapidez, otras pausadamente. A partir de ese momento, ha habido una constante y continuada sucesión de hechos que están llevándome por lugares que no imaginaba o que sólo intuía. 

No he rehecho aún mi vida. Supongo que es un proceso largo y lento. De momento, los parcheados no han funcionado. Creo que, a nivel estructural, el daño de esta aluminosis es total. Hay que reconstruir desde los cimientos. Tiempo, espacio, papel y tinta. Mucha tinta.

Mi vida y mis dibujos se entremezclan, se nutren y se pelean. Ahora dibujo mucho peor que antes, académicamente hablando, pero cada vez siento mis garabatos más cercanos, más intensos, llenos hasta los topes de fuerza y emociones. Cuando apoyo el boli bic sobre la libreta moleskine y dejo que se mueva, nunca sé adonde va a ir aunque lo intuya. Es la escritura automática de Carver aplicada a la ilustración. Nunca planeo, nunca borro, nunca corrijo. Todo primera intención y a seguir palante. Historietas que se escriben a partir de mis más inmediatas frustaciones y felicidades. Es la visceralidad más primitiva aplicada a la terapia del individuo. Una sucesión de referencias personales muchas veces indescifrables para aquellos que no son protagonistas, pero que parece que sí transmiten sensaciones. 

Nada me da más miedo que dejar de dibujar, porque en cierto modo, es sinónimo de dejar de sentir. Y nada me aterra más que dejar de sentir, porque quiere decir que no quedará nada que dibujar.

Llevo puesto el traje del emperador y, sin pudor alguno, se lo muestro a ustedes.

Gracias por su atención.

lunes, marzo 23, 2009

magic!!!!

sábado, marzo 14, 2009

Això era i no era...