jueves, mayo 19, 2011

En los tiempos de las bellas artes...



El concepto de crisis es muy relativo. Yo, que siempre he vivido instalado en ella, apenas noto cambios en estos momentos en que todo a nuestro alrededor se tambalea violentamente, cual seísmo japonés.

Un amigo mío lo vivió en primera persona y, en el momento de "la gran sacudida", se encontraba en el interior de una tienda de cascabeles. El sonido de millones de estrellas que se derraman sobre uno, me parece de una poética apabullante y es una metáfora deliciosa de todo este caos en que estamos inmersos y que resuena en nuestras cabezas sin dejarnos pensar con demasiada claridad. O al menos no a mi.

En las crisis emocionales tendemos, tal vez, a echar la vista atrás. Para ver si encontramos esas tablas de salvación que nos indican que nuestra vida ha servido para algo. Para encontrar un bálsamo que mitigue el dolor de la propia existencia.

Mirando atrás me he encontrado con un yo anterior, un yo que dejó los pinceles y el óleo por las sales de plata allá por el 2005. Me cuesta entender algunas de las decisiones de esa época. No entiendo por qué, por ejemplo, abandoné la pintura de aquella manera tan violentamente drástica. Allí se inició un proceso de deconstrucción personal que me llevó en el 2008 a cambiar radicalmente de vida. Pero eso, como decía el escritor, ya es otra historia.

Os dejo con un par de retales de ese pasado no tan lejano pero desde luego muy alejado!